Por qué tanta empresa sigue con un programa que no le gusta
Pregunta a cualquiera que haya cambiado de software de gestión y te contará lo mismo: el programa nuevo estaba bien, pero alguien tuvo que pasar tres semanas copiando fichas de clientes a mano. Entre medias se colaron erratas, se perdieron teléfonos y el equipo acabó harto antes de empezar.
El resultado es que muchos negocios aguantan años con una herramienta que se les ha quedado pequeña, no porque no haya alternativas, sino porque la mudanza da pereza. Y cuando por fin se deciden, descubren la segunda trampa: que sacar sus propios datos del programa viejo cuesta dinero, o directamente no se puede.