WhatsApp

El WhatsApp de la empresa, dentro de la empresa

Deja de estar en el móvil de quien atendió al cliente. Las conversaciones entran en su ficha, la IA las lee y las califica, y lo que hay que enviar sale solo — recordatorios de cita, avisos de pedido, seguimientos.

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Qué cambia para cada uno

Para el gerente

La conversación con los clientes deja de vivir en el móvil de alguien. Cuando esa persona se va, se queda.

Para el comercial

Lo que entra ya viene calificado. Sabe a qué chat entrar primero sin abrirlos todos.

Para el equipo

Fichan escribiendo «entrar» al mismo número de siempre. Sin app y sin recordar nada.

Lo que pasa hoy

El WhatsApp de la empresa es el móvil de alguien

Quien atendió a ese cliente sabe qué se le prometió. Si está de vacaciones, nadie más lo sabe. Y cuando esa persona se va, la conversación se va con ella.

Aquí la conversación es de la empresa, no de un teléfono

Cada chat queda en la ficha del cliente, junto a sus facturas y sus proyectos. Cualquiera del equipo puede coger la conversación donde se dejó, aunque sea su primer día. Y cuando alguien se va, no se lleva nada.

Meta o Twilio, tú eliges

Conecta con WhatsApp Business API de Meta o con Twilio. Puedes tener varios números — uno para ventas y otro para soporte — y cada uno con su equipo.

En la ficha del cliente

El teléfono se cruza con tu base de clientes: la conversación aparece junto a sus facturas, sus presupuestos y sus proyectos.

Todo tipo de mensaje

Texto, plantillas aprobadas por Meta, botones para responder de un toque, imágenes, documentos y notas de voz.

Lo que lo cambia todo

Cada mensaje llega ya leído y calificado

No tienes que abrir todos los chats para saber cuáles importan. La IA los lee según entran y te dice cuáles valen la pena.

Cómo trabaja la IA con cada mensaje que entra

Lee lo que sea que envíen. Si es una nota de voz, la transcribe. Si es una foto de un albarán o un PDF, también los lee. No se queda solo con el texto.

Responde con la documentación de tu empresa, no con lo que sabe de internet. Le das tus manuales, tus tarifas o tus condiciones y contesta con eso.

Y le pone un nivel de interés — Alto, Medio, Bajo o Sin Interés — con una nota explicando por qué. «Pide precio y quiere cita» no es lo mismo que «pregunta el horario».

Si supera el listón que tú marcas, crea el cliente potencial solo, con la conversación entera enganchada. El listón lo decides tú: solo los calientes, o también los templados. Así el CRM no se llena de gente que nunca va a comprar.

Y si esa persona ya estaba en una secuencia de seguimiento, la secuencia se para sola

Nadie vuelve a recibir un recordatorio automático de algo que ya ha contestado. Es de esas cosas que no se ven hasta que te pasa lo contrario: perseguir por correo a un cliente que ya te dijo que sí por WhatsApp.

Lo que no esperas

El mismo WhatsApp hace tres cosas distintas según quién escriba

Y nadie tiene que recordar ninguna palabra clave ni marcar ninguna opción.

Si escribe un empleado

Escribe «entrar» y queda fichado. También «pausa», «continuar» y «salir», en castellano, catalán o inglés. Y recibe la confirmación con sus horas del día.

Si tiene una cita pendiente

El mensaje va al recordatorio de su cita: puede confirmar, cancelar o pedir otra hora — y el sistema le ofrece huecos reales de tu agenda.

Si es un cliente

Atiende la consulta con la IA, califica el interés y crea la oportunidad si merece la pena.

Por qué esto importa más de lo que parece

Un número de WhatsApp por función significa tres números, tres teléfonos y tres personas pendientes. Aquí es uno solo, y el sistema decide qué hacer mirando quién escribe.

El trabajador no tiene que recordar a qué número escribir para fichar. El cliente no tiene que buscar el número de citas. Escriben al mismo sitio de siempre.

Mensajes que se envían solos

Lo que hay que mandar, se manda

Recordatorios de cita

A la antelación que marques, con plantilla aprobada. Y con la opción de «el día hábil anterior»: el aviso de la cita del lunes sale el viernes, no el domingo.

Secuencias de seguimiento

Cadencias que mezclan correo y WhatsApp, cada paso con su espera en días y horas. Se paran solas cuando el cliente contesta.

Envíos programados

Dejas preparado un mensaje para una fecha y hora y sale solo. Con plantilla aprobada por Meta o texto libre, según el caso.

La alternativa

Contra lo que probablemente uses ahora

Contra WhatsApp Business a secas

La app gratuita vive en un móvil, no cruza con tu facturación y no califica nada. Aquí la conversación está donde están los datos del cliente.

Contra un bot de los de siempre

Los bots de árbol de opciones cansan al cliente en tres mensajes. Este entiende lo que le dicen, lee notas de voz y responde con tu documentación.

Contra montarlo con Make

Puedes conectar WhatsApp a un CRM con automatizaciones, pero acabas manteniendo el pegamento. Aquí ya viene pegado — y además tienes los webhooks si quieres montar lo tuyo encima.

Lo que se lleva quien lo prueba

No es una función: es que el canal por el que hablan tus clientes deja de ser un agujero negro. Lo que se dijo queda, lo que importa se marca, y lo que hay que enviar se envía sin que nadie se acuerde.

Míralo con tu propio número

Conectar WhatsApp Business lleva unos minutos. Si prefieres que te lo enseñemos sobre tu caso, agenda una reunión.

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